- Desde Sudamérica, las familias atraviesan Colombia, el Tapón del Darién y distintos puntos de Centroamérica antes de llegar a México u otros destinos.
- En cada tramo, niñas, niños y adolescentes enfrentan violencia, separación familiar, interrupción educativa, discriminación y falta de documentación.
- En México, la permanencia prolongada exige respuestas que integren alojamiento seguro, acceso a derechos, protección y autonomía económica.
- Ayuda en Acción acompaña esta ruta mediante modelos adaptados a las necesidades de las infancias y sus familias en cada territorio.
Ciudad de México, septiembre de 2026. Una de cada cuatro personas migrantes en América Latina y el Caribe es niña, niño o adolescente. Para miles de familias, la ruta hacia el norte comienza en distintos puntos de Sudamérica, continúa por Colombia, atraviesa el Tapón del Darién y avanza por Centroamérica hasta llegar a México. En cada tramo, los riesgos cambian y se acumulan: violencia, separación familiar, falta de alimentos y atención médica, interrupción educativa, discriminación y obstáculos para acceder a documentación y mecanismos de protección.
De acuerdo con el estudio “Infancias en movilidad humana”, elaborado por Ayuda en Acción y el Instituto Interamericano del Niño, la Niña y Adolescentes, cerca de 100 mil niñas y niños cruzaron el Tapón del Darién durante 2023, frente a 40 mil en 2022 y 29 mil en 2021. Después de atravesar este punto entre Colombia y Panamá, las familias continúan por Centroamérica. En El Salvador, la movilidad hacia el norte convive con el retorno: durante 2023, el país recibió a 13,357 personas retornadas, entre ellas 2,089 niñas, niños y adolescentes acompañados y 464 no acompañados.
Ayuda en Acción responde a las necesidades particulares de cada etapa de la ruta. En Colombia articula acciones de regularización migratoria, acceso a derechos, educación, protección e inclusión socioeconómica; en El Salvador brinda asistencia humanitaria y atención psicosocial en sus siete fronteras terrestres, además de acompañar la reintegración de las familias retornadas.
Estas respuestas incluyen la recuperación de espacios públicos, la creación de entornos seguros y el desarrollo de actividades culturales, educativas y deportivas que permiten a niñas, niños y adolescentes conocer sus derechos, participar en sus comunidades y fortalecer la convivencia con las poblaciones de acogida. El objetivo es que la protección no termine al abandonar un punto fronterizo, sino que continúe durante el tránsito, el retorno o la integración.

Después de atravesar Guatemala, muchas familias llegan a México, donde la ruta adquiere nuevas características. El país no es solamente un territorio de paso hacia Estados Unidos, sino también un lugar de origen, destino, retorno y permanencia. Los tiempos prolongados de espera provocan que numerosas personas permanezcan durante semanas o meses sin redes de apoyo, ingresos estables o acceso suficiente a alojamiento, documentación, salud y educación.
| “Las niñas y los niños llegan a México con riesgos acumulados durante todo el recorrido. Las Casas de Transición, que ya implementamos en tres puntos de la ruta migratoria en México, responden a la convicción de que proteger a las infancias también exige fortalecer a quienes las cuidan. Cuando una familia recupera su autonomía, puede dejar atrás la emergencia y comenzar a construir condiciones de seguridad y estabilidad a largo plazo”, señaló Tania Rodríguez Zafra, directora general de Ayuda en Acción México. |
Para responder a esta realidad, Ayuda en Acción México opera Casas de Transición en Ciudad de México, San Luis Potosí y Tijuana. Este modelo ofrece alojamiento temporal seguro a familias solicitantes de asilo, refugiadas y retornadas, además de atención psicológica, orientación legal, gestión de casos, asistencia humanitaria y vinculación con servicios educativos. También incorpora capacitación y empleabilidad para madres, padres y otras personas cuidadoras, ya que fortalecer su autonomía económica permite reducir los riesgos de violencia, explotación y exclusión que enfrentan las infancias.

Estos datos, experiencias y modelos de atención fueron abordados durante la charla “Infancias en movilidad humana: contexto actual y respuestas para la protección de derechos”, realizada como parte del “Seminario de Fortalecimiento de Proyectos Culturales con Infancias Migrantes en América Latina y el Caribe”, convocado por el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, UNICEF y la Red de Centros Culturales de España de la AECID, a través del Centro Cultural de España en México. La iniciativa reunió experiencias regionales para fortalecer los proyectos culturales y artísticos dirigidos a infancias y juventudes en movilidad, desde la mediación cultural, la construcción de paz y las pedagogías del cuidado.
En la conversación participaron Karla Vásquez, de El Salvador; Angie Colmenares, de Colombia; Yvette Silva, de México, y Jorge Gálvez, de Perú, especialistas de Ayuda en Acción. La charla fue moderada por Ivanna Herrán Ballesteros, coordinadora regional de Movilidad Humana en Latinoamérica.
Desde este espacio, Ayuda en Acción hizo un llamado a comunicadores, artistas, talleristas, activistas, gobiernos, empresas, organismos internacionales, instituciones educativas y organizaciones de la sociedad civil a coordinar esfuerzos a lo largo de toda la ruta migratoria. La protección de las infancias requiere ampliar los espacios seguros, facilitar la documentación, garantizar el acceso a educación y salud y generar oportunidades económicas para las familias, desde los primeros puntos del recorrido hasta su llegada e integración en México.

