The CIU – Regulación que frena el crecimiento

TELECOM EN PRESPECTIVA 
Regulación que frena el crecimiento
por Gonzalo Rojon
El mercado móvil en México acaba de llegar a un punto de inflexión. No es el tema de la competencia, tampoco un problema de precios. Es algo más silencioso, pero igual de relevante, una fricción regulatoria que ya se traduce en números.
Durante el primer trimestre de 2026, el sector registró una pérdida cercana al millón de líneas. No es un dato menor, especialmente en un mercado que durante años creció de forma sostenida, impulsado por la flexibilidad del prepago y la facilidad de activación. Hoy, ese mismo motor empieza a desacelerarse.
Lo interesante no es solo la caída en la base, sino el mecanismo detrás. No estamos viendo una salida masiva de usuarios. De hecho, el churn disminuyó. Es decir, menos personas están cancelando su servicio. El problema está en otro lado, en la entrada.Las adiciones brutas se desplomaron. Los principales operadores dejaron de incorporar millones de líneas respecto al trimestre previo, con caídas incluso más pronunciadas en el caso de los operadores móviles virtuales. Ese dato cambia completamente la lectura del mercado. No es que los usuarios se estén yendo, es que simplemente están dejando de entrar.
Aquí es donde el registro obligatorio de líneas empieza a mostrar sus efectos reales. Diseñado para fortalecer la trazabilidad, en la práctica ha introducido barreras operativas que afectan directamente la contratación. Validaciones adicionales, requisitos documentales, procesos menos ágiles. Todo suma.
Y en un mercado como el mexicano, eso pesa. El prepago, que concentra la mayoría de las líneas, es altamente sensible a cualquier fricción. Su lógica es simple, inmediata, sin compromisos. Cuando esa experiencia se complica, el usuario simplemente no activa la línea.
Esto también explica por qué el impacto es más visible en segmentos específicos. Usuarios de menores ingresos, líneas de uso temporal, incluso el ecosistema de operadores móviles virtuales, que había mantenido una trayectoria de crecimiento por más de siete años, hoy enfrenta su primera contracción desde 2019.
Lo que estamos viendo no es un ajuste coyuntural, sino un posible cambio estructural. La combinación de menor captación, caída en líneas y desaceleración en el crecimiento apunta a un mercado que comienza a perder dinamismo.
Y eso tiene implicaciones amplias. Menos líneas activas significa menor penetración, menor acceso y eventualmente menor competencia en ciertos segmentos. También pone presión sobre modelos de negocio que dependen de volumen, como los operadores virtuales.
Ya no es cuestionar el objetivo del registro, sino su implementación. Como lo había mencionado en una columna previa, en mercados con alta rotación de líneas, insistir en esquemas rígidos y retroactivos puede generar efectos contrarios a los buscados.
Porque al final, la regulación debe ser un habilitador, no un obstáculo. Cuando empieza a inhibir la entrada de usuarios, el costo no solo lo absorben los operadores, sino también los consumidores.
El punto de inflexión ya ocurrió. La pregunta es si se ajustará el rumbo a tiempo o si esta contracción se convertirá en la nueva normalidad del sector.