Por qué el factor humano aún es imprescindible en la digitalización: el método de prueba y error

  • En México, 49.6% de las personas utiliza las redes sociales como su principal fuente de noticias generales, la cifra más alta entre los países latinoamericanos analizados por LatAm Intersect, reflejo de una interacción cada vez mayor con entornos digitales
  • Trasladar un examen analógico a un entorno virtual sin adaptar los controles expone los sistemas a variables, comportamientos y riesgos que no siempre pueden anticiparse desde el diseño

Ciudad de México, septiembre de 2026 – La marcada transformación digital actual y la inteligencia artificial (IA) se perfilan como los pilares de la reestructuración laboral y operativa del siglo XXI. Esta transformación está modificando no solo los procesos que pueden automatizarse, sino también las habilidades y el criterio necesarios para supervisarlos, evaluarlos y adaptarlos. 

Esta migración masiva no solo afecta a los entornos corporativos, sino que redefine la forma en que los usuarios consumen e interactúan con la información. LatAm Intersect, agencia de relaciones públicas y comunicaciones integradas especializada en campañas corporativas y de consumo, en su estudio ‘De la información al compromiso’, revela que el 40.5% de las personas en Latinoamérica utiliza las redes sociales como su principal fuente de noticias y un 72.5% sigue a medios de comunicación en estas plataformas. 

En México, la proporción alcanza 49.6%, la cifra más alta entre los países latinoamericanos analizados. Estos datos muestran que la digitalización no sólo transforma las herramientas y los procesos, sino también la manera en que las personas interactúan con ellos. Esta transformación también está modificando las capacidades que demanda el mercado laboral. 

De acuerdo con datos del Foro Económico Mundial (WEF), aunque la automatización transformará 85 millones de empleos tradicionales, también creará 97 millones de nuevos roles dedicados de manera exclusiva a la supervisión y auditoría de algoritmos. Sin embargo, este proceso dejará obsoleto el 44% de las habilidades operativas actuales, reforzando la necesidad de desarrollar capacidades que permitan trabajar, evaluar y tomar decisiones en entornos cada vez más apoyados por tecnología. 

El reto también se hace visible en la gestión pública y sectorial de Latinoamérica, donde el índice de madurez digital pasó del 18% al 38% en la última década. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) advierte que el 70% de los proyectos de digitalización enfrenta fallas críticas de seguridad o usabilidad en su primer año de implementación, requiriendo revisiones permanentes mediante el método de prueba y error.

Un ejemplo reciente de esta complejidad se presentó en el ámbito educativo. Este año, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) realizó por primera vez su examen de ingreso en línea y a distancia para más de 158 mil aspirantes. Tras detectar resultados atípicos y posibles irregularidades, la institución determinó aplicar una evaluación presencial de control a determinados aspirantes, poniendo sobre la mesa los desafíos que pueden surgir cuando un proceso tradicional migra a un nuevo entorno digital.

Más que atribuir estos desafíos a una falla específica, el caso permite observar las variables que pueden aparecer cuando un proceso digital entra en contacto con el “mundo real”, comportamientos, excepciones y situaciones difíciles de anticipar completamente desde el diseño. La posibilidad de identificar estos escenarios, aprender de ellos y ajustar los procesos forma parte de la propia evolución de una implementación tecnológica.

“La migración de procesos físicos a plataformas digitales con apoyo de IA que carecen de supervisión humana, sobre todo en sus etapas tempranas de adopción, resulta altamente fallible. La tecnología no puede operar en el vacío ni sustituir el juicio analítico, whether for content designed to convey and contextualise news, or promote a brand or product. In both cases, the requirement for human judgement, analysis and – in many cases – simple good taste – have never been more vital”, afirmó Roger Darashah, director y cofundador de LatAm Intersect.

Ante esta realidad, el principio de Human-in-the-Loop plantea mantener la intervención humana en determinados momentos de los procesos automatizados. Este enfoque incorpora la experiencia y el criterio de las personas para supervisar, interpretar y corregir situaciones que requieren contexto, manteniendo la capacidad de aprendizaje y ajuste conforme evoluciona la tecnología.

“El verdadero valor de la IA en cualquier organización o institución reside en su capacidad para potenciar la estrategia humana, no en reemplazar el criterio ético ni la auditoría activa. La experiencia de instituciones como la UNAM nos deja una lección fundamental: la prueba y el error son inherentes a la innovación, pero solo la supervisión y curaduría humanas convierten los fallos iniciales en aprendizajes seguros y sostenibles en el tiempo”, concluyó Darashah.