Manufactura definida por software, la nueva era de la industria automotriz mexicana – Siemens

Por Alejandro Preinfalk, presidente y CEO de Siemens México, Centroamérica y el Caribe.

Durante más de un siglo, la industria automotriz ha sido uno de los principales motores del desarrollo industrial de México. Hoy, mientras el sector enfrenta la electrificación, nuevas exigencias de sostenibilidad y una creciente competencia global, emerge una nueva transformación igual de relevante: la evolución hacia una manufactura definida por software.

Los resultados y avances de la industria mexicana sugieren que va en la dirección correcta. De acuerdo con cifras oficiales de INEGI difundidas por la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), en el acumulado enero–mayo de 2026, se produjeron 1,642,083 unidades de vehículos ligeros, el cuarto mayor volumen registrado en la industria para este periodo. Además, en el acumulado, las exportaciones alcanzaron 1,388,236 unidades, un aumento de 4.0% en comparación con el mismo periodo del año anterior.

Por otra parte, la importancia del sector para el país sigue siendo estratégica. La industria automotriz en 2025 representó alrededor del 21.6% del PIB manufacturero para México, generando más de un millón de empleos directos y con una extensa cadena de suministro que impulsa la actividad económica en prácticamente todas las regiones industriales del país.

Las cifras son especialmente significativas considerando la volatilidad económica internacional y los retos que enfrenta la industria a nivel global. Lejos de desacelerarse, México continúa fortaleciendo su posición como uno de los centros de manufactura automotriz más importantes del mundo.

Durante décadas, la ventaja competitiva de una planta automotriz estuvo asociada principalmente con su capacidad instalada, eficiencia operativa y acceso a talento especializado. Hoy esos factores siguen siendo fundamentales, pero se complementan con una nueva variable: la capacidad de utilizar datos, software y automatización para tomar decisiones más rápidas e inteligentes.

En este contexto cobra relevancia el concepto de Software Defined Manufacturing o manufactura definida por software. Una visión que está ganando terreno en la industria global y que plantea que las fábricas del futuro serán cada vez más flexibles, conectadas y adaptables gracias a la integración de plataformas digitales a lo largo de toda la operación.

La premisa es sencilla: no se trata únicamente de automatizar procesos, sino de crear entornos productivos capaces de evolucionar continuamente mediante software, análisis de datos y conectividad. Desde la planeación de la producción hasta el mantenimiento predictivo, pasando por la gestión de calidad y la optimización de recursos, el software se convierte en un habilitador estratégico de negocio.

La tecnología y soluciones de Siemens colaboran mucho en la transformación del sector automotriz para orientar más funciones de la fábrica en esa dirección. La innovación de Siemens en el sector manufacturero, a través de un PLC virtual, ayuda a las plantas a controlar partes de la línea de producción sin depender de un controlador físico dedicado para cada tarea. Además de soluciones basadas en inteligencia artificial, que permiten realizar controles rápidos y precisos, incluso cuando la línea de producción funciona a máxima velocidad.

Tendencia en un momento ideal

México cuenta con una sólida base industrial, una cadena de suministro madura, capacidades de ingeniería reconocidas a nivel internacional y una ubicación estratégica que lo mantiene como pieza clave dentro de la región de Norteamérica. A ello se suma una creciente adopción de tecnologías industriales como servicios en la nube, gemelos digitales, analítica avanzada y nuevas arquitecturas de automatización y control. Estas capacidades están ayudando a las organizaciones a incrementar la eficiencia, reducir tiempos de paro y mejorar la capacidad de respuesta ante cambios en la demanda.

Además, la transición hacia la electromovilidad está acelerando la necesidad de entornos productivos más inteligentes. Los vehículos de nueva generación requieren procesos más complejos, niveles superiores de trazabilidad y una mayor integración entre todas las etapas de la cadena de valor. La digitalización ya no es solamente una iniciativa de innovación; se está convirtiendo en un requisito para competir.

También resulta relevante observar el momento histórico que vive el sector. A prácticamente cien años del establecimiento de las primeras operaciones de manufactura automotriz moderna en México, la industria se encuentra nuevamente frente a una transformación estructural. Si durante el siglo pasado el reto fue construir capacidad manufacturera, en esta nueva etapa el desafío consiste en desarrollar fábricas cada vez más inteligentes y conectadas.

La buena noticia es que México parece estar bien posicionado para asumir ese liderazgo. La combinación entre talento especializado, experiencia manufacturera, inversión continua y adopción tecnológica está creando las condiciones para que el país continúe siendo un referente de producción automotriz a nivel global. Más importante aún, está sentando las bases para competir en una industria donde la diferenciación provendrá cada vez más de la capacidad de integrar el mundo físico con el digital.

La siguiente etapa del crecimiento automotriz no se definirá únicamente por cuántos vehículos se producen, sino por qué tan inteligentes, resilientes y flexibles son las operaciones que los hacen posibles. Y todo indica que la industria automotriz mexicana ya está acelerando hacia ese futuro.