- En el marco del Día Mundial del Ahorro de Energía, la transición energética en los corredores industriales del Norte y el Bajío trasciende la reducción de costos: representa una decisión estratégica para proteger la competitividad manufacturera y reducir el impacto ambiental en las regiones de mayor crecimiento del país.
- Frente a la falta de infraestructura de gasoductos en diversos parques industriales, la adopción de Gas Natural Comprimido vía carretera permite a las plantas fabriles sustituir combustibles de mayor intensidad de emisiones, estabilizar sus costos operativos y avanzar en la descarbonización de sus procesos.
Ciudad de México, octubre de 2026.- Cada 21 de octubre, el Día Mundial del Ahorro de Energía invita a reflexionar sobre el consumo responsable. Tanto en los hogares como en las oficinas, el verdadero reto energético no está solo en apagar un foco, sino en la matriz de consumo de los grandes polos manufactureros que mueven al país. En regiones como el Norte y el Bajío, la eficiencia energética no es un asunto menor; es un factor determinante para la productividad diaria de los centros de fabricación.
De acuerdo con datos del INEGI, tan sólo la industria manufacturera aporta más del 18% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional y genera cerca de nueve millones de empleos formales en México. Una gran parte de esta fuerza económica se concentra en el Norte y el Bajío: en ciudades fronterizas como Tijuana, la manufactura médica, electrónica y aeroespacial genera más del 40% del empleo local, mientras que en el Bajío, con estados como Guanajuato y Querétaro, el complejo automotriz y alimentario representa cerca de un tercio de la economía regional y sostiene una balanza de exportación millonaria.
Para que estas fábricas funcionen y sigan produciendo, necesitan calentar calderas, operar hornos y producir vapor de forma ininterrumpida. Si sus costos energéticos suben o sus procesos se vuelven ineficientes, se compromete directamente la competitividad de la industria mexicana frente a otros mercados. Al mismo tiempo, concentrar semejante capacidad productiva implica un impacto ambiental de gran escala.
Al ser uno de los motores que impulsan las exportaciones mexicanas, estos polos industriales consumen grandes volúmenes de combustible en sus procesos de calor y transformación. Esta intensidad operativa les otorga una responsabilidad ambiental directa con las ciudades donde se asientan, así como con los mercados de Estados Unidos y Europa, donde hoy se exige a los proveedores demostrar que sus productos se fabrican con menores niveles de emisiones contaminantes.
El obstáculo principal es que muchas de estas plantas industriales, ubicadas en parques del Bajío o en las afueras de Tijuana, no cuentan con acceso a una red física de gas natural. Para mantener sus calderas y hornos encendidos, han tenido que utilizar históricamente combustibles más contaminantes como el diésel o el gas LP. Esta dependencia no solo puede incrementar los costos de producción por la volatilidad de los mercados energéticos, sino que también puede generar mayores emisiones de gases de efecto invernadero y contaminantes atmosféricos, lo que representa un reto adicional para el cumplimiento de los estándares ambientales de sus mercados de exportación.
Para resolver este problema de infraestructura, el suministro de Gas Natural Comprimido (GNC) transportado por carretera se ha convertido en una alternativa práctica para las empresas. Esta solución consiste en comprimir el gas natural y llevarlo en contenedores especializados por carretera directamente hasta la planta. Una vez en el sitio, un equipo reduce y regula la presión del gas para que alimente las calderas y quemadores de la fábrica, ofreciendo una alternativa de suministro aun cuando no exista una conexión directa a un gasoducto en la zona.
Al cambiar el diésel o el gas LP por Gas Natural Comprimido, las fábricas logran dos avances clave: por un lado, utilizan un combustible que puede contribuir a reducir las emisiones atmosféricas asociadas con sus procesos de combustión. Por otro lado, pueden obtener ahorros energéticos, ya que el gas natural puede presentar una alternativa competitiva frente a otros combustibles dependiendo de las condiciones de suministro y del perfil de consumo de cada planta. Esto permite a las plantas optimizar sus costos energéticos y avanzar en el cumplimiento de las exigencias ambientales que les piden sus clientes en el extranjero.
A través de esquemas de suministro continuo, infraestructura en sitio y logística especializada, Indugas ayuda a que las empresas industriales del Norte y el Bajío mantengan sus plantas operando al máximo de su capacidad, al tiempo que reducen sus costos de energía y disminuyen su huella ambiental.


