Ciudad de México, octubre de 2026.- Para una empresa mexicana que compra, vende o presta servicios en Europa, mover dinero sigue siendo un proceso mucho más complejo de lo que debería. Una operación comercial puede comenzar en pesos, requerir su conversión a dólares o euros, pasar por distintos bancos e intermediarios y, después de varias etapas, finalmente llegar a la cuenta de un proveedor, cliente o socio comercial.
En una economía donde los bienes, servicios y la información circulan cada vez más rápido, esta fragmentación financiera se está convirtiendo en un problema para las empresas. No se trata únicamente del costo de una transferencia internacional, sino también del tiempo durante el cual el capital permanece en tránsito, del momento en que vuelve a estar disponible para su uso y de la visibilidad que tiene la empresa sobre sus recursos.
Es precisamente aquí donde las stablecoins, o monedas estables, comienzan a desempeñar un papel que va mucho más allá del trading o la especulación: funcionar como infraestructura de liquidación para el comercio internacional.
Stable Mint, por ejemplo, ofrece servicios de cobro en pesos en México a través de un socio local regulado, con los fondos liquidándose en la cuenta de la empresa denominada en euros o dólares. Por otra parte, su plataforma permite mantener y convertir saldos denominados en euros y dólares mediante EURSM y USDSM (sus stablecoins reguladas), así como enviar y recibir fondos a través de la infraestructura bancaria tradicional, como SEPA y SWIFT.
James Bennett, CEO de Stable Mint, señala: “Un importador mexicano que paga a un proveedor en España quiere que los fondos lleguen el mismo día y saber exactamente cuánto costó la transferencia. EURSM y USDSM funcionan como la capa de liquidación que respalda ese pago, emitidas y canjeadas por la misma institución regulada que mantiene las cuentas en euros y dólares de la empresa”.
Este cambio es especialmente relevante para las empresas mexicanas que mantienen operaciones con Europa. Una compañía puede generar ingresos y cobrar localmente en México en pesos, mientras necesita pagar a proveedores europeos, mantener liquidez en dólares o recibir euros de clientes en otros mercados. Tradicionalmente, cada una de estas necesidades podría involucrar cuentas, conversiones de divisas y proveedores de servicios diferentes. La oportunidad está en conectar todos estos componentes.
Pensemos en un importador mexicano que cobra a sus clientes en pesos, pero debe cumplir con sus obligaciones de pago con proveedores europeos. En lugar de considerar el pago internacional como una serie de procesos independientes —cobro local, cambio de divisas, transferencia internacional y conciliación—, la infraestructura puede conectar estos movimientos dentro de una misma operación financiera.
El mismo principio funciona en sentido inverso. Una empresa mexicana que vende servicios o productos en Europa puede recibir euros, mantenerlos temporalmente, convertirlos a dólares cuando su estrategia de tesorería lo requiera o, posteriormente, transferir los fondos a México.
Esto plantea otro punto importante: el acceso a liquidez en dólares. Para muchas empresas mexicanas, el dólar no es un activo de inversión, sino una moneda de operación. Está presente en contratos, pagos a proveedores, importaciones, servicios tecnológicos y obligaciones internacionales. Por ello, contar con una infraestructura capaz de conectar pesos, euros y dólares puede tener implicaciones directas en la administración del capital de trabajo.
Esto cobra relevancia porque la conversación empresarial en torno a las stablecoins está entrando en una nueva etapa. Ya no se trata únicamente de decidir si una empresa quiere “utilizar criptomonedas”, sino de determinar si existe una manera más eficiente de conectar sus cuentas locales con los mercados en los que compra, vende y opera.
Stable Mint señala que, dentro de su infraestructura, la etapa de liquidación mediante stablecoins se completa en aproximadamente diez segundos, lo que permite que los fondos estén disponibles para su conversión, administración o reutilización prácticamente de inmediato.
Para las empresas mexicanas que hacen negocios con Europa, reducir la brecha entre recibir un pago y tener acceso a los fondos puede cambiar la forma de gestionar sus operaciones. El valor de las stablecoins radica en conectar pesos y euros, así como una venta realizada en un país con el capital disponible para operar en otro.
En el comercio internacional, mover dinero con mayor rapidez es una cuestión que va más allá de la tecnología. Puede significar transformar la liquidez inmovilizada en capital que vuelve a estar disponible para impulsar las operaciones de la empresa.

