
o todos los días se tiene la oportunidad de caminar entre gigantes. Y menos cuando esos gigantes llevan una Estrella de Tres Puntas que brilla, forjada con historia, tecnología y orgullo. Al cruzar las puertas de Expo Guadalajara, llegué con una pregunta clara: ¿cómo ha logrado Mercedes-Benz Autobuses mantenerse como el referente absoluto del transporte en México, año tras año desde hace 27 años?.
Apenas puse un pie en el Salón Guadalajara, lo sentí: no era un stand… era un manifiesto. Más de 1,600 m² convertidos en una experiencia de diseño, luces impresionantes, texturas modernas y espacios abiertos donde cada rincón hablaba un idioma universal: el futuro de la movilidad. No se exhibían autobuses; se presentaba el futuro de la movilidad y lo que se denomina en Alemania: La Década del Autobús.
Frente a mí, seis modelos alineados no solo como vehículos, sino como respuestas concretas a las necesidades de millones de pasajeros en México: urbano, turístico, escolar y personal. Todos con el sello que hoy define la movilidad sustentable: la tecnología Euro 6, acompañada de sistemas como Blue EFFICIENCY Power, SCR con AdBlue®, filtros de partículas y recirculación de gases, que reducen emisiones sin sacrificar potencia ni rendimiento. Cada unidad era una promesa cumplida: eficiencia, conectividad, accesibilidad universal y una visión clara hacia la electrificación.
Entre la multitud, un protagonista imponía silencio con su sola presencia: el Urbanuss E–Pluss S6 con chasis eO500 U 2134, el primer autobús 100% eléctrico de Mercedes-Benz Autobuses en México. Lanzado a inicios de este año, no estaba ahí para ser visto, sino para anunciar una nueva era. Su sola existencia marcaba un punto de no retorno: la electromovilidad ya no es aspiración, es decisión. Es compromiso con rutas limpias, ciudades sostenibles y una movilidad que necesita evolucionar no mañana, sino hoy.
Otro aspecto que me impresiono fue que, frente al escenario principal, la gente se detenía, teléfonos videograbando, medios de comunicación preparándose. Era momento de entregas simbólicas: desde una unidad hasta flotas completas. No eran actos protocolarios, eran pactos públicos de confianza. Y como cierre perfecto, un momento que arrancó aplausos genuinos: la marca recibió el distintivo “Hecho en México” por parte de la Secretaría de Economía, del gobierno mexicano. Un reconocimiento que representa empleo, industria, comunidad y orgullo nacional. Un recordatorio de que estos gigantes también nacen aquí.
Así llegó la respuesta a lo que me preguntaba al iniciar el recorrido. Antes de salir, escuché la frase que selló todo lo vivido. Holger Dürrfeld, CEO de Daimler Buses México, junto con Raúl González, Director de Ventas, Postventa y Mercadotecnia, la pronunciaron con la claridad: “Cada kilómetro recorrido es un compromiso renovado con quienes confían en nosotros.” No es marketing. Es pacto. Es cultura de calidad. Es la explicación de por qué después de tantos años, la Estrella de las Tres Puntas no solo lidera; inspira, conecta, se reinventa y, sobre todo, cumple sus compromisos.
Así entendí que la respuesta está en algo mucho más poderoso: un legado que escucha, que innova y que cumple lo que promete. Por eso, su pasión por servir los hace, como los colaboradores de Mercedes-Benz Autobuses dicen, somos iMBAtibles.
#eMBAjadoresdelaMovilidad

