Seguridad e higiene en la construcción, el riesgo financiero que muchos aún subestiman

En la industria de la construcción no existen las “segundas oportunidades” cuando se habla de seguridad. Un descuido, una omisión o una mala decisión en materia de seguridad e higiene puede costar millones, pero sobre todo puede costar una vida. Y, aun así, todavía hay empresas que siguen viendo estos temas como un requisito incómodo, un gasto prescindible o un trámite más para cumplir en el papel. Nada más alejado de la realidad.

Esta realidad se refleja con claridad en los datos. La construcción se mantiene entre las industrias con mayor incidencia de accidentes laborales en el país. De acuerdo con cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), durante 2024 el sector se ubicó como el cuarto con más accidentes reportados, al superar los 22 mil casos a nivel nacional.

Hoy, la seguridad e higiene laboral en obras de construcción en México no solo son una obligación legal; son una decisión estratégica que impacta de forma directa en la productividad, la eficiencia operativa, la reputación corporativa y, por supuesto, en la rentabilidad de los proyectos. Las compañías que han entendido esto no solo construyen obras eficientes y productivas; construyen organizaciones más sólidas y competitivas.

El costo invisible de ignorar la seguridad e higiene en la construcción

Cuando ocurre un accidente en obra, el impacto no se queda en el parte médico. De acuerdo con Francisco Juárez, Gerente de Seguridad, Higiene y Medio Ambiente en GAYA. El impacto “llega en forma de suspensiones de obra, investigaciones legales, sanciones administrativas, aumento en las primas de seguro, conflictos laborales, retrasos en los cronogramas y pérdida de confianza por parte de clientes e inversionistas. A esto se suma un daño reputacional que, en un mercado cada vez más vigilado por la opinión pública y las redes sociales, puede ser irreversible”.

Sin embargo, señala que hay un costo aún más profundo: el humano. Cada trabajador que sube a un andamio, entra a una zanja o maniobra una grúa espera, legítimamente, regresar a casa con su familia al final del día. “La seguridad no es solo un protocolo; es un pacto ético entre la empresa y su gente. Cuando ese pacto se rompe, no hay margen financiero capaz de compensarlo”, añade.

Cumplir la ley no es suficiente, hay que hacerla parte de la cultura

Las Normas Oficiales Mexicanas en materia de seguridad e higiene —equipos de protección personal, trabajos en altura, espacios confinados, manejo de maquinaria, entre muchas otras— establecen el piso mínimo. Cumplirlas no debería ser visto como una carga, sino como el punto de partida para una cultura organizacional verdaderamente preventiva.

Las empresas líderes en México no se limitan a “cumplir” las normas de seguridad en obras de construcción; integran la seguridad en la planeación estratégica, en la inducción de personal, en la supervisión diaria, en los indicadores de desempeño y en la toma de decisiones directivas. Cuando la seguridad se gestiona con la misma seriedad que el presupuesto o el cronograma, los resultados cambian de manera tangible.

Seguridad también es productividad y rentabilidad

Existe un mito persistente de que invertir en seguridad e higiene en obras de construcción en México, encarece los proyectos. Pero la experiencia demuestra exactamente lo contrario. Juárez indica que una obra segura reduce drásticamente tiempos muertos, rotación de personal, fallas operativas, reprocesos y paros no programados. Equipo protegido, capacitado y motivado trabaja mejor, comete menos errores y responde con mayor compromiso.

Además, cada vez más clientes, especialmente en proyectos industriales, comerciales e infraestructura, exigen evidencia documental del cumplimiento legislativo en seguridad laboral como condición para contratar. Hoy, una empresa de construcción con una cultura sólida en seguridad e higiene no solo reduce riesgos, también gana licitaciones, fortalece su reputación y accede a mejores oportunidades de negocio.

Construir seguro es construir mejor

La industria de la construcción en México enfrenta hoy la presión por plazos más cortos, márgenes más estrechos, mayor escrutinio público y una creciente exigencia de cumplimiento legislativo de seguridad laboral. En ese contexto, cumplir con las normas de seguridad en obras de construcción no es opcional sino un cimiento invisible sobre el que se sostienen los proyectos bien ejecutados, las empresas confiables y los negocios rentables.

Las empresas que hoy colocan la vida y la integridad de su gente en el centro de su operación no solo están construyendo edificios, carreteras o naves industriales, están construyendo una industria más humana y responsable.