En una velada privada celebrada en Alfred Tennyson 28, en Polanco, se llevó a cabo la presentación oficial de Tamayo: A Living Universe, un proyecto que propone una mirada contemporánea al legado de Rufino Tamayo y lo proyecta hacia un territorio donde arte y tecnología convergen.
Más que una celebración cultural, el encuentro fue concebido como un espacio íntimo de reflexión y diálogo. Una noche cuidadosamente curada para convocar a perfiles clave del ámbito artístico, empresarial y social, unidos por una convicción compartida: honrar la historia implica también activarla y expandirla hacia nuevas generaciones.
Un legado en movimiento
Tamayo: A Living Universe nace del universo creativo del maestro oaxaqueño para transformarlo en una plataforma viva, en constante evolución. El proyecto no se aproxima a su obra como una pieza de archivo, sino como un punto de partida para generar nuevas conversaciones, experiencias culturales y desarrollos tecnológicos con alcance internacional.
La iniciativa apuesta por una estructura sólida y escalable que permita su crecimiento en el tiempo, entendiendo el arte como motor de innovación, inversión y proyección global.
Durante la presentación, distintas voces compartieron su vínculo con el proyecto y su visión sobre su impacto:
Carolina Peña, heredera de Rufino Tamayo, destacó la importancia de preservar el legado desde una perspectiva contemporánea y activa.
Gabriel Magun, socio estratégico, expuso la visión de crecimiento y expansión internacional del proyecto.
Sandra Wainberg, socia de la iniciativa y promotora cultural, subrayó cómo arte, empresa e inversión pueden convivir y potenciarse en un modelo sostenible con proyección a largo plazo.
La noche también contó con la participación especial de Fernando Botero, nieto de Fernando Botero, quien compartió la relación entre ambas familias y la relevancia de Tamayo y Botero dentro del panorama del arte latinoamericano.
Coleccionismo y valor patrimonial
Como parte del programa, se realizó la subasta de un reloj de IWC Schaffhausen, dirigida por el subastador Memo Martínez. La pieza alcanzó una puja final de $150,000 MXN, sumando una dimensión de coleccionismo y patrimonio a una noche donde el arte fue el eje central.
Tamayo: A Living Universe inicia así su camino como una plataforma cultural que entiende el legado no como memoria estática, sino como un universo en expansión.


