
Hoy en día, las estaciones en regiones como Latinoamérica han perdido en buena parte su regularidad histórica debido a la inestabilidad climática y el calentamiento global, por lo que, aunque los eventos astronómicos (equinoccios y solsticios) siguen ocurriendo en las fechas previstas, el clima real se manifiesta de forma cada vez más extrema e impredecible.
Este reto adquiere mayor relevancia en un mercado en plena expansión. De acuerdo con Mordor Intelligence, el mercado de la cadena de frío en México alcanzará los 7.39 mil millones de dólares en 2026 y crecerá hasta 9.38 mil millones en 2031, con una tasa de crecimiento anual del 4.7%. En este contexto, la eficiencia energética, además de ser una meta ambiental, se convierte en una palanca directa de competitividad, control de costos y sostenibilidad del negocio.
Aunque podría pensarse que los climas extremos reducen los retos de la refrigeración, ocurre lo contrario. Durante estas épocas, las unidades deben alimentar no solo los sistemas de control de temperatura, sino también una creciente cantidad de accesorios eléctricos que incrementan la carga sobre las baterías, justo cuando su capacidad disminuye por las bajas o altas temperaturas.
“Las condiciones climáticas extremas exponen con claridad los puntos débiles de la eficiencia operativa en el transporte de carga refrigerada. Las flotas que no gestionan bien su consumo enfrentan mayores costos, más mantenimiento y riesgos operativos”, señala José Carlos Gómez, director de Ventas LAR Norte de Thermo King.
Presión energética y costos en el momento menos favorable
El desafío es doble. Por un lado, la demanda energética aumenta debido al uso intensivo de accesorios eléctricos. Por otro, esta dinámica reduce la eficiencia de las baterías, acortando su vida útil y provocando descargas más frecuentes. Esta combinación genera un círculo poco eficiente: más uso del motor, mayor quema de combustible y un incremento en los costos de mantenimiento.
Las temporadas prolongadas de bajas o altas temperaturas, pueden impactar directamente en la rentabilidad de la operación. Las flotas no solo enfrentan un mayor gasto en combustible, sino también un aumento en llamadas de servicio, reemplazo prematuro de baterías y tiempos muertos que afectan la continuidad de la cadena de frío.
Frente a este escenario, la industria ha comenzado a mirar con mayor interés soluciones de energía complementaria y sustentable, capaces de aliviar la carga sobre los sistemas tradicionales sin depender exclusivamente del motor o el alternador, lo que contribuye a la reducción de costos en logística.
Energía solar: eficiencia operativa con impacto financiero
Contrario a la creencia común, la energía solar no pierde relevancia durante temporadas de calor o frío extremo. Los avances tecnológicos han permitido desarrollar sistemas capaces de operar incluso con niveles bajos de radiación solar, manteniendo las baterías cargadas y reduciendo la dependencia del combustible.
Estos sistemas no sustituyen a la unidad de refrigeración, pero sí cumplen un papel clave al alimentar accesorios eléctricos y proteger la salud de las baterías. Al mantenerlas en niveles óptimos de carga, se evita el encendido innecesario del motor, lo que reduce el consumo de combustible y las emisiones asociadas.
“Las soluciones de energía renovable aplicadas al transporte refrigerado permiten estabilizar la operación. No se trata solo de ahorro, sino de continuidad operativa y protección de los activos”, explica José Carlos Gómez.
Baterías más duraderas, menos riesgo operativo
Cuando se protege la batería con la integración de fuentes energéticas complementarias, se protege toda la operación. Entre los principales beneficios destacan:
• Prolongación de la vida útil de las baterías, al evitar ciclos de carga incompletos o irregulares.
• Reducción de reemplazos anticipados, lo que disminuye costos operativos y tiempos muertos.
• Menos llamadas de servicio, especialmente durante condiciones climáticas adversas.
• Mayor estabilidad operativa, incluso a bajas o altas temperaturas, gracias al uso de controladores inteligentes que optimizan la carga en todo momento.
Sustentabilidad que impacta el negocio
La eficiencia energética ha dejado de ser solo una iniciativa ambiental para convertirse en un factor directo de competitividad y control financiero en el transporte refrigerado. Reducir el consumo de combustible, optimizar el uso de energía y minimizar emisiones permite a las empresas estabilizar costos operativos, proteger márgenes y fortalecer la logística en carga refrigerada en un entorno de alta presión económica.
En un mercado donde la trazabilidad, la confiabilidad operativa y el cumplimiento de criterios ESG influyen cada vez más en la toma de decisiones comerciales, las flotas que integran soluciones energéticas inteligentes están mejor posicionadas para mantener continuidad operativa, reducir riesgos y responder a temporadas críticas sin comprometer la cadena de frío.
“La eficiencia energética ya no es un valor agregado; es un estándar que define quién puede operar de forma rentable y sostenible en el largo plazo”, concluye el directivo de Thermo King.

