«Flexibilización de red eléctrica ya no es posible con tecnologías actuales» .- Expertos‘


 Llaman a reconocer y mejorar marco regulatorioDestacan experiencias y casos internacionalesInvitan a reconocer aportes al sistema eléctrico y características de cada tipo de tecnología 

Ciudad de México, julio.- El Instituto de Recursos Mundiales México
(WRI Mexico, por sus siglas en inglés), en conjunto con la Plataforma México, Clima y Energía; la revista Energía a Debate; la Global
Alliance for Building Construction México, la Asociación Mexicana del Edificio Inteligente, la Agencia Estatal de Energía de Veracruz y la
Sustentable A.C. y el MIT Sloan Management Review Mexico, cerraron este viernes la Semana de la Energía de la iniciativa Revolución
Sosteniblecon el conversatorio “Oportunidades para la flexibilización
de la red eléctrica: beneficios ambientales, sociales y económicos”.

El conversatorio arrancó con una introducción realizada por Inder
Rivera, gerente de Energía Limpia de WRI México, y fue moderado por Ricardo Bracho, líder de proyecto Senior del National Renewable
Energy Laboratory (NREL).
 
Bracho explicó que para que se pueda dar una flexibilización de la
red eléctrica debe haber un mercado, una serie de políticas públicas y
estándares, y la infraestructura y el software necesarios para avanzar.

Devashree Saha, senior climate associate del World Resources
Institute (WRI), dijo que en el context de la pandemia del COVID-19
muchos países están buscando la forma de reactivar sus economías, y
que varios están apostando en infraestructuras bajas en emisiones de
carbono, tales como la actualización de la red eléctrica, y que esa es la estrategia más efectiva.

Saha expuso el caso de Estados Unidos, y aseguró que entre los
beneficios económicos de una modernización de la red eléctrica está la creación de empleos, y que una muestra de ello era el hecho de que en 2019 los empleos en ese país en transmisión eléctrica llegaron a casi 800 mil empleos.

Además, dijo que una inversión anual de aquí a 2030 de entre 12 mil
millones y 16 mil millones de dólares podría generar entre 10 mil
millones y 40 mil millones de dólares en actividad económica, y crear
entre 150 mil y 200 mil empleos de tiempo completo al año.

“Otro de los beneficios es que la red eléctrica se volvería más
confiable y resiliente, lo cual le ahorraría dinero a los consumidores y
reduciría las emisiones contaminantes”, dijo. 

Para lo anterior, la experta dijo que se necesita fortalecer a la autoridad de planificación federal en Estados Unidos, acelerar la emisión de
permisos y la asignación de incentivos federales.

Feng Zhou, gerente senior de Energía del Global Energy
Interconnection Development and Cooperation Organization (GEIDCO), habló del caso de la region de Norteamérica, que comprende a Canadá, Estados Unidos y México y afirmó que ésta tiene amplios recursos de
energía limpia, tales como la energía solar y la eólica.

Zhou habló de los beneficios de una interconexión energética en la
región, tales como la creación de 10 millones de trabajos locales
socializados entre los 3 países. Dichos cables conectarían zonas con
alto potencial renovable en los tres países.

Sobre los roles regionales en esa interconexión, explicó que Canadá
funge como una base de transmisión de energía limpia; en los Estados Unidos, el este y el oeste son importantes centros de carga de energía y la región central sirve como la principal base de explotación de energía limpia, y México funciona como un centro de energía que conecta
América del Norte con América del Sur. Para 2050, el flujo de energía
entre regiones sería de 200 GW.

Natalia Escobosa, asesora técnica de la Agencia de Cooperación
Alemana (GIZ), habló de la importancia de respetar y mejorar el marco regulatorio del sector, pues hay pocas centrales eléctricas y centres de interconexión que cumplen con el código de red.

“Se me hace más apremiante desde la parte privada donde sé que
tengo que respetar las reglas, porque si unos fallan, por más que tengamos el sistema perfecto, si no se respeta no va a servir de nada… este
tipo de cuestiones son el paso cero para definir si necesitamos más
relgas o simplemente que se implementen como deberían las ya existentes”, dijo.

Ivette Castillo, directora comercial de Norte y Latinoamérica de GE
Grid Solutions, abordó la importancia de fortalecer la red, puesto que
cuando esto se hace se permite una mayor penetración de las energías renovables y se incrementa la calidad del suministro.

“La buena noticia es que hay tecnología para eso, y la otra es que
CENACE lo tiene identificado. La mala es que esto está identificado
desde 2014 y no ha habido una inversión”, dijo.
En este sentido, Castillo dijo que la diferencia entre México y otros
países de Latinoamérica es que el país dificulta la entrada de la
inversión privada.

La experta dijo que se requiere de una planeación integral, en el que
servicios conexos y una planeación de interconexión deben ocurrir al mismo tiempo, aunque los recursos para ambos no provengan de la
misma fuente y aunque se trate de proyectos de distinta duración.

“Si bien esto de la flexibilización de la red toma temas entre complejos y parecen del próximo siglo, también ya hay soluciones
comercialmente disponibles, que sólo las tenemos que implementar
con poca inversión y que generaría un gran impacto. Y a la par ir
considerando las tecnologías que vendrán. No nos vayamos sólo con
soluciones de corto plazo comercialmente disponibles”, afirmó.

Héctor Alonso Romero, catedrático del Instituto Tecnológico de Monterrey (ITESM) dijo que en el país hay una mezcla de condiciones interesantes.

“Por un lado tenemos varios sistemas eléctricos, el sistema diferido
interconectado nacional, uno más en Baja California Sur y otro en Baja California. En el interconectado estamos en un punto en el cual
podemos empezar a tomar acciones y no con tanta urgencia, aunque
deberíamos empezar ya, en los otros dos sistemas en la península es
una situación crítica y hay que tomar acciones drásticas”, dijo.

Coincidió con que la primera acción debe venir del ente regulador, el
cual debe definir muchas cosas que quedaron en el aire con la
reforma energética, tales como cobros por servicios conexos.

Los expertos coincidieron en que existe un apetito del sector privado
para implementar este tipo de soluciones, y sólo se consolidarán
cuando haya un marco regulatorio eléctrico.
A corto plazo, coincidieron también en la importancia de reconocer
lo que  las tecnologías ya dan naturalmente, y que ahora lo que sigue
es monetizarlo.

Finalmente, llamaron a reconocer la naturaleza de cada una de las
tecnologías y sus diferencias, lo que da cada una, pues para el sistema cada cosa que se aporta es necesaria.
 
La Semana de la energía está enmarcada dentro de la iniciativa Revolución Sostenible: diálogos para la recuperación, la resiliencia y la
equidad, la cual pretende generar una conversación multisectorial
hacia una recuperación pospandémica que nos lleve a una sociedad
más resiliente a desastres y enfermedades, más justa y equitativa y
cuidadosa del medio ambiente.

Revolución  Sostenible es una iniciativa de WRI México y las
organizaciones aliadas Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el
Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), la Comisión Económica
para América Latina y el Caribe (CEPAL), la Embajada Británica en
México, la Cooperación Alemana al Desarrollo Sustentable en México
(GIZ), la Iniciativa Climática de México (ICM), The Climate Reality
Project América Latina, la Universidad Autónoma Metropolitana
(UAM), y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).