En esta fecha se destaca que las decisiones en torno al embarazo y el nacimiento deben enfocarse en el bienestar materno-infantil, la detección oportuna de riesgos y el autocuidado
Ciudad de México, agosto de 2025 — Cada 31 de agosto se conmemora el Día Internacional de la Obstetricia, una fecha que rinde homenaje a la invaluable labor de profesionales que acompañan a las personas gestantes en uno de los momentos más trascendentes de la vida: el embarazo, el parto y la recuperación posparto. Así, esta fecha promueve la reivindicación de prácticas obstétricas seguras, respetuosas y humanizadas, así como a reconocer la contribución que parteras, médicos obstetras y enfermeras obstétricas realizan en la salud reproductiva global.
El origen de esta efeméride se remonta a la celebración de San Ramón Nonato, patrono de las embarazadas, parturientas y recién nacidos, quien nació por cesárea tras el fallecimiento de su madre a principios del siglo XIII. Actualmente, este día sirve como escenario para la promoción de políticas públicas que garanticen atención oportuna, humanizada y de calidad, destacando que las decisiones en torno al embarazo y el nacimiento deben enfocarse en el bienestar materno-infantil, además de enfatizar la detección oportuna de riesgos y la educación a pacientes sobre lactancia, signos de alarma y autocuidado.
Lo anterior cobra especial relevancia en el contexto de la nutrición materna en México, donde prevalece la malnutrición. De acuerdo con datos de ENSANUT, el 34.9% de las mujeres embarazadas entre 12 y 49 años padece anemia, cifra que asciende a 45.9% en adolescentes encintas. Asimismo, el 39.7% de las mujeres en edad reproductiva presenta deficiencia de hierro.
Estas carencias nutricionales son particularmente relevantes, ya que además de impactar en la salud de la madre, también afectan a su bebé. Lo anterior, debido a que la nutrición materna en los primeros mil días de una persona (desde la concepción hasta los dos años), es crítica para el desarrollo y la prevención de la malnutrición.
«Estos datos no son sólo números, reflejan realidades cotidianas en consultas prenatales y hospitales. En este panorama podemos observar el impacto de la desnutrición oculta en la morbilidad y mortalidad materna y neonatal. Esta malnutrición causa daños irreversibles al cerebro en crecimiento, lo que afectará el desempeño escolar a futuro. Es por eso que las intervenciones nutricionales en este periodo tienen un gran impacto en el futuro de la niñez y, en consecuencia, de la sociedad en general», afirma el doctor Antonio Rojo, gerente médico de Eurofarma México.
Por lo anterior, añade el doctor Rojo, la suplementación adecuada, combinada con una dieta balanceada, se convierte en una base esencial para revertir estas tendencias.
“Una dieta variada y rica en frutas, verduras, proteínas y cereales integrales es prioritaria. Sin embargo, en muchas mujeres embarazadas persisten deficiencias nutricionales, por lo que se hace necesaria la suplementación con productos específicos que ayuden a prevenir anemia, deficiencias de calcio, vitamina D y DHA. Esto no sólo favorece el desarrollo del bebé (en particular el neurológico y visual), sino también protege a la madre de riesgos como descalcificación ósea o fatiga pigmentaria”, puntualiza el responsable médico de Eurofarma México.
En el esfuerzo por reforzar la atención prenatal, es importante que los suplementos elegidos sean avalados por las autoridades correspondientes y estén dirigidos a cubrir las necesidades más prevalentes en el embarazo, con componentes específicos como: DHA (ácido docosahexaenoico), ácidos grasos omega-3, vitaminas y minerales esenciales, que son una ayuda estratégica para el desarrollo del bebé, además de apoyar el bienestar de la madre desde el punto de vista emocional y físico.
“El DHA, en particular, es clave para la formación cerebral del feto, mientras que vitaminas como el folato, el complejo B, hierro y zinc colaboran en la prevención de anemia, malformaciones del tubo neural y en mantener la energía materna durante el embarazo y la lactancia. Se ha demostrado que la suplementación con micronutrientes múltiples (MMS) mejora el estado nutricional de las embarazadas y los resultados de salud del recién nacido, en comparación con el hierro y el ácido fólico solos”, explica el doctor Rojo.
Asimismo, continúa el experto, durante la gestación, las reservas óseas de la mujer se movilizan para asegurar el adecuado crecimiento fetal. Esto puede desencadenar un proceso de desmineralización si la ingesta de calcio es inadecuada. Por ello, también es recomendable buscar un suplemento de calcio que proporcione una dosis reforzada para salvaguardar la salud esquelética materna y favorecer la mineralización fetal.
“En suma, esta fecha nos llama a reflexionar sobre que, invertir en nutrición materna es invertir en generaciones más sanas. Esto incluye garantizar que las personas gestantes tengan acceso a asesoría profesional y a esquemas nutricionales diseñados para cubrir las necesidades de cada etapa de la vida reproductiva”, concluye el gerente médico de Eurofarma México.
