Buenas prácticas de seguridad digital, base para instituciones públicas más resilientes

  • El 80.7% de las organizaciones gubernamentales en México sufrió al menos un incidente de seguridad en el último año.

Ciudad de México, febrero de 2026. La transformación digital de las administraciones públicas ha incrementado la dependencia de los sistemas tecnológicos para la gestión de información, la prestación de servicios y la toma de decisiones. Este avance, si bien ha mejorado la eficiencia institucional, también ha ampliado la superficie de riesgo, haciendo indispensable la adopción de estrategias sólidas de seguridad digital que garanticen la protección de los datos, la continuidad operativa y la confianza ciudadana. De acuerdo con datos de la firma de ciberseguridad SILIKN, presentados en el contexto de análisis sobre el Plan Nacional de Ciberseguridad 2025–2030, el 80.7% de las organizaciones gubernamentales en México sufrió al menos un incidente de seguridad en el último año, lo que evidencia la urgencia de fortalecer los esquemas de protección digital en el sector público.

Ante esto, Kabat One, plataforma tecnológica integral, subraya la importancia de que las instituciones públicas incorporen buenas prácticas de seguridad digital como parte de su estrategia institucional. A través de la integración de inteligencia, tecnología avanzada y análisis en tiempo real.

“Kabat One promueve un enfoque integral de la seguridad digital que combina tecnología, procesos y capacitación, entendiendo que la protección de las instituciones públicas es un componente clave para su fortalecimiento y para la estabilidad social”, señala Niv Yarimi presidente de Kabat y Kabat One

Uno de los elementos fundamentales para fortalecer la seguridad digital en el sector público es la evaluación continua de riesgos, que permite identificar vulnerabilidades técnicas, operativas y humanas, anticipar posibles incidentes y establecer prioridades claras para la protección de los sistemas críticos.

De igual forma, el control de accesos por áreas y perfiles es una práctica indispensable para resguardar la información sensible que manejan las dependencias gubernamentales. Al limitar el acceso a sistemas y datos únicamente a personal autorizado y conforme a sus funciones específicas, se disminuyen significativamente los riesgos de filtraciones, errores humanos o usos indebidos de la información.

La gestión adecuada de identidades y contraseñas representa otro pilar de la seguridad digital institucional. Políticas robustas de autenticación, administración centralizada de credenciales y mecanismos de verificación fortalecen el control sobre los accesos y reducen la posibilidad de intrusiones derivadas de contraseñas débiles o mal administradas.

La tecnología debe ir acompañada de un factor humano preparado. El entrenamiento continuo del personal es esencial para crear una cultura de seguridad dentro de las administraciones públicas. La capacitación especializada y constante permite a los equipos identificar riesgos, aplicar correctamente los protocolos y adoptar de manera efectiva las herramientas tecnológicas disponibles.

Asimismo, la implementación de sistemas de detección y monitoreo en tiempo real se ha convertido en una necesidad para las instituciones públicas modernas. La supervisión constante de redes y plataformas facilita la identificación temprana de comportamientos anómalos y la respuesta inmediata ante incidentes, minimizando posibles afectaciones a los servicios públicos y a la ciudadanía.

Finalmente, las auditorías y pruebas continuas de los sistemas permiten evaluar la eficacia de las medidas de seguridad implementadas, detectar áreas de mejora y fortalecer los mecanismos de respuesta. Estas acciones contribuyen a construir una postura de seguridad dinámica y adaptable frente a un panorama de amenazas en constante evolución.

Con la digitalización del sector público en constante avance, el compromiso de Kabat One es fortalecer las administraciones públicas mediante la adopción de buenas prácticas de seguridad física y digital, contribuyendo al desarrollo de instituciones más eficientes, seguras y preparadas para responder a los desafíos actuales y futuros.