| El estudio, realizado entre 316 docentes, directivos y coordinadores escolares, apunta a que el reto creciente para las escuelas está en adaptar la enseñanza sin fragmentar la experiencia del grupo.La EdTech mexicana personaliza la ruta de aprendizaje de cada niño para acompañar sus distintas necesidades y formas de aprender, incluyendo a estudiantes neurodivergentes, dentro de la clase presencial y sin multiplicar el trabajo del maestro; hoy apoya a más de 12,000 niños en el país. |
Ciudad de México, septiembre de 2026 – En un mismo salón de preescolar o primaria, los niños no parten del mismo punto ni aprenden de la misma manera. Conviven desde quienes requieren refuerzo o apoyos específicos, incluidos estudiantes neurodivergentes, hasta quienes pueden avanzar más rápido y asumir mayores retos. Para los docentes, atender esa diversidad dentro de una misma clase se ha convertido en uno de los desafíos más relevantes de la escuela actual.
De acuerdo con una encuesta realizada por la EdTech mexicana Emmi a más de 300 docentes, directivos y coordinadores escolares, tres de cada cuatro perciben que la identificación de alumnos neurodivergentes ha aumentado considerablemente. Entre los perfiles que los participantes identifican con mayor frecuencia en sus aulas o escuelas se encuentran el TDAH y el autismo, señalados por seis de cada diez encuestados; en particular, casi tres de cada diez identifican al autismo como el perfil más frecuente.
Sin embargo, esta mayor identificación también plantea retos para las comunidades educativas. El 50% de los encuestados señala la falta de capacitación o de tiempo para brindar atención personalizada como una de las principales barreras, mientras que más del 50% no considera alta su preparación para adaptar las clases a estudiantes neurodivergentes. Los resultados apuntan a una brecha entre la creciente necesidad de acompañamiento personalizado y las herramientas con las que cuentan actualmente los docentes para responder a ella.
Para responder a la diversidad de ritmos y necesidades que existe en cualquier aula, Emmi desarrolló un sistema educativo integral que combina una metodología constructivista con tecnología e inteligencia artificial para adaptar el aprendizaje a cada estudiante. Los niños participan activamente y construyen su aprendizaje a partir de la experiencia, mientras la tecnología ayuda al docente a adecuar las actividades para que todos puedan aprender juntos. Después de la clase, la IA analiza la comprensión de cada alumno y le ofrece prácticas personalizadas según lo que necesita reforzar y el nivel de reto que puede asumir.
A diferencia de las plataformas educativas que funcionan como repositorios de recursos, Emmi convierte una misma clase compartida en caminos de aprendizaje diferenciados. Su propuesta se inspira en elementos de modelos educativos innovadores como Alpha Schools, que han explorado cómo la inteligencia artificial y el aprendizaje basado en dominio pueden adaptar el ritmo académico a cada estudiante. En este modelo, Emmi registra el avance de cada niño, ajusta los ejercicios que necesita reforzar, propone nuevos retos cuando puede avanzar más rápido y genera evidencia útil para la escuela, las familias y las supervisiones de la Secretaría de Educación Pública (SEP), bajo el marco de la Nueva Escuela Mexicana (NEM).
«Todos los niños comparten la misma clase, pero no todos necesitan el mismo apoyo ni camino para aprender», señala Dominic Sando, CEO y cofundador de Emmi. «La neurodivergencia es un ejemplo muy importante de la diversidad que existe en el aula, pero no es el único. En Emmi utilizamos una metodología constructivista y la tecnología para que la clase siga siendo una experiencia humana, activa, compartida y colaborativa, mientras cada niño recibe una ruta de práctica adaptada a sus necesidades».
Este enfoque también evita etiquetar a los estudiantes o separar la atención personalizada como si fuera una excepción. En lugar de diseñar manualmente rutas distintas para cada caso, el docente puede mantener la dinámica grupal y apoyarse en datos de aprendizaje para decidir cuándo reforzar, cuándo extender un reto y cuándo intervenir de manera más puntual.
De acuerdo con un estudio de satisfacción realizado por Emmi entre sus usuarios durante el ciclo 2025–2026, nueve de cada diez profesores calificaron sus recursos con 5 de 5, mientras que 95 de cada 100 recomendaron la plataforma.
El mismo estudio muestra un impacto concreto en la operación docente, las herramientas de planeación, seguimiento y reporte de Emmi permiten recuperar entre 3 y 5 horas por semana, tiempo que anteriormente se destinaba a la redacción de informes, bitácoras de evidencia y adecuaciones manuales.
«Un maestro no entra al salón de clases para llenar formatos, sino para enseñar», explica Ahmer Dodero, CRO y cofundador de Emmi. «Diseñamos Emmi para cerrar el circuito completo: lo que el alumno demuestra en clase ajusta su siguiente práctica, esa práctica le muestra al maestro dónde intervenir y la misma información alimenta los reportes de evaluación requeridos por la Secretaría de Educación Pública (SEP). Así, la tecnología simplifica el seguimiento y devuelve tiempo valioso para la enseñanza».
La propuesta de Emmi de llevar la personalización adaptativa al aula latinoamericana existente, respetando a sus maestros, grupos y recursos, ha demostrado una sólida tracción de mercado. En menos de un año, la compañía multiplicó por más de diez sus ingresos recurrentes (ARR), alcanzando los US$1.2 millones. Actualmente, el sistema opera en más de 200 escuelas e impacta a más de 12,000 niños en México.

