
- La propuesta se desarrolla en sus principales restaurantes: Blanco Castelar, Blanco Colima y Cachava, cuya oferta gastronómica y ambientación se transformaron para acompañar la pasión futbolera que se apodera de la ciudad.
- El torneo mundial de futbol generará un consumo estimado de 2,250 millones de dólares, de los cuales la gastronomía representará aproximadamente 562.5 millones en México, según CANIRAC.
Ciudad de México, junio de 2026.- El futbol y la gastronomía ocupan un lugar preponderante en el corazón de los mexicanos. Para quienes disfrutan de ver este deporte no hay mejor compañía que una deliciosa comida entre familia o amigos.
Esto se debe a que el futbol es el deporte más popular del país, cuya pasión une al territorio de norte a sur. Y cuando se combina con la gastronomía, un símbolo de identidad nacional, ambos se convierten en una poderosa forma de convivencia.
Desde esta perspectiva, Grupo Carolo transmite la pasión mundialista a algunos de sus espacios más emblemáticos en la Ciudad de México, tal como Blanco Castelar, Blanco Colima y Cachava, conceptos que integrarán cócteles temáticos durante los partidos, menús especiales y artículos de animación para alentar a la selección mexicana en todos sus encuentros mundialistas.
Así, Grupo Carolo comparte la emoción del torneo a sus espacios más icónicos, integrando propuestas gastronómicas especiales, ambientaciones temáticas y detalles pensados para acompañar una de las temporadas más vibrantes para la ciudad. Una iniciativa que busca reunir gastronomía, hospitalidad y la energía de los grandes encuentros de futbol.
La expectativa alrededor del evento de futbol más relevante a nivel mundial tendrá un impacto importante en la industria restaurantera. De acuerdo con datos de CANIRAC, este evento generará un consumo estimado de 2,250 millones de dólares, de los cuales la gastronomía representará aproximadamente 562.5 millones en México. Además, entre el 20% y 25% de los mexicanos contempla disfrutar el ambiente mundialista en bares y restaurantes, consolidando a estos espacios como protagonistas naturales de la conversación entre junio y julio.

