
| El ABC del dinero que nunca nos enseñaron (y cómo enseñárselo hoy a tus hijos)La forma en la que entendemos el dinero no empieza con nuestro primer sueldo, sino mucho antes. Desde la infancia, conceptos como gastar, guardar o elegir entre opciones, comienzan a definir la relación que tendremos con nuestras finanzas en el futuro. En México, aunque el 65.3% de las personas lleva algún registro de sus gastos, solo el 23.9% cuenta con un presupuesto formal, de acuerdo con la ENIF 2024. Más que una falta de interés, esto refleja algo más profundo: nunca aprendimos un sistema claro para tomar decisiones financieras desde temprano.“La realidad es simple: la estabilidad financiera no se construye con información, sino con hábitos. Y esos hábitos empiezan en casa”, explica Fernando Corral, VP of Strategic Planning de Kueski. El Día del Niño es una buena excusa para empezar. No con teoría, sino con práctica: traduciendo conceptos financieros en dinámicas cotidianas que los niños puedan entender… y disfrutar. A de ahorro: aprender a esperar (y a elegir). Para un pequeño, todo es inmediato. El ahorro introduce una idea clave: no todo lo que quiero tiene que pasar hoy.Inténtalo así: La próxima vez que quieran algo, no respondas de inmediato. Dile: “Si lo seguimos queriendo en unos días, lo vemos”. Retoma la conversación después.Hazlo visible: Usen una alcancía o sobres para dividir dinero y definan juntos una meta concreta. B de balance: Saber cuanto tienes y en qué lo usas. El dinero suele verse como algo físico, pero va mucho más allá.Inténtalo así: Al final del día o de la semana, revisen juntos: “¿Cuánto tenías? ¿En qué lo usaste? ¿Cuánto queda? ”C de crédito: una lección sobre responsabilidad. El crédito permite tener hoy y pagar después, pero más que eso, es una forma de aprender a cumplir acuerdos.Inténtalo así: Explícalo con ejemplos reales: “Yo te presto para esto hoy, y tú me lo vas regresando con tu domingo en los próximos días.”“El crédito no es dinero extra, es un acuerdo en el tiempo. Cuando se entiende así desde edades tempranas, como algo que implica cumplir, ayuda a desarrollar hábitos que permiten tomar decisiones más conscientes en el futuro”, Fernando Corral, VP of Strategic Planning de Kueski. D de decisiones: Gastar hoy o tener más mañana. El dinero no solo se gasta o se guarda. También se decide cuándo usarlo.Inténtalo así: Dales una elección clara: “Puedes gastar esto hoy… o si esperas una semana, se vuelve más.”Hazlo visible: Llévenlo como un pequeño juego: si eligen esperar, “el dinero sube de nivel”. Ver este crecimiento les enseña algo clave: esperar tiene recompensa. H de hogar: aprender viviendo. La educación financiera no se enseña, se vive en casa.Inténtalo así: Hagan el súper juntos y comparen precios y calidad, explica por qué eliges una opción.Cuidar lo que ya tienen. Explícales que cuidar juguetes, ropa o útiles también es ahorrar: todo tiene un costo de reposición. I de ingreso: entender que el dinero se gana. El dinero cambia cuando cuesta ganarlo.Inténtalo así: Ofrece tareas adicionales (no básicas) a cambio de dinero. Idealmente, conviértelo en un sistema: metas claras, recompensas claras.L de lenguaje: lo que dices importa. El lenguaje construye mentalidad.Inténtalo así: Cambia “no alcanza” por “no es prioridad”. Explica decisiones. El dinero no es tabú, es una herramienta.P de propósito: el dinero es un medio, no un fin. El dinero por sí solo no significa nada. Lo importante es lo que te permite hacer.Inténtalo así: Cambia la conversación de “cuánto cuesta” a “para qué lo queremos”. Por ejemplo: “¿Qué prefieres más: este juguete hoy o ahorrar para ese otro que quieres mucho?”Hazlo visible: Conecten el dinero con cosas reales: experiencias, tiempo, algo que valoren. Incluso pueden hacer una lista o dibujo de “cosas que quiero lograr” y ver cómo el dinero ayuda a llegar ahí.Hablar de dinero con niños no requiere conceptos complejos, sino sistemas simples y consistentes. Cuando el aprendizaje se vuelve tangible y un poco divertido, los hábitos se quedan. Porque al final, entender el dinero no empieza con grandes teorías, sino con algo mucho más práctico: aprender a usarlo, decisión por decisión. |

