Integrar la IA en el core del negocio, la nueva agenda tecnológica de la banca

Por Alberto Rosati, director ejecutivo de GFT Technologies en México.

La transformación digital que hemos presenciado hasta ahora ha sido solo el prólogo de un cambio mucho más profundo. Si en los últimos años el enfoque de las organizaciones se ha centrado en la digitalización de procesos y la migración a la nube, hoy el reto es diferente y más sofisticado: pensar en la evolución de forma automatizada, incorporando nuevos ingredientes tecnológicos capaces de acelerar la toma de decisiones y ampliar la inteligencia de negocio.

Las empresas tecnológicas de México y de todo el mundo han avanzado en la digitalización de procesos y la adopción de la nube, pero ahora se enfrentan a un momento decisivo: evolucionar de una lógica reactiva a una lógica más automatizada, contextual e inteligente.

Para GFT, líder global en transformación digital con inteligencia artificial (IA), en esta nueva etapa, tecnologías como la Inteligencia Artificial (IA) de agencia y la automatización inteligente dejan de ser meros aditivos para convertirse en los ingredientes centrales de la competitividad organizacional.

A diferencia de las IA tradicionales, que requieren supervisión humana constante, las IA de agencia están diseñadas para operar de forma independiente, realizando tareas complejas sin intervención humana directa. Estos sistemas no solo ejecutan comandos, sino que analizan escenarios, aprenden de los datos en tiempo real y actúan de forma proactiva.

A manera de ejemplo, un grupo bancario mexicano reportó una reducción de hasta un 70% en intentos de fraude mediante la integración de soluciones de IA para la detección de transacciones sospechosas. Para los directores ejecutivos de tecnología en México y Latinoamérica, esta es una oportunidad estratégica: evolucionar los modelos operativos y responder rápidamente a los cambios del mercado sin aumentar la complejidad.

Las cifras corroboran este cambio de paradigma. Aproximadamente el 77% de las instituciones financieras ya han adoptado soluciones de IA en algún nivel de sus operaciones, desde la automatización de procesos hasta el análisis de datos y el soporte de decisiones, lo que refleja la rapidez con la que los bancos e instituciones financieras mexicanas están integrando tecnologías inteligentes en sus operaciones diarias.

Además, estudios de mercado estiman que se espera que el mercado de IA en servicios financieros en México crezca rápidamente, de aproximadamente US$769 millones en 2023 a más de US$6.3 mil millones para 2032, un claro indicio de la creciente adopción de tecnologías inteligentes en los bancos e instituciones financieras locales(1).

Su aplicación práctica ya se ha demostrado en algunas grandes instituciones mediante la siguiente ecuación: la implementación de IA para evaluar la solvencia de clientes sin historial financiero tradicional ha permitido la inclusión financiera de miles de personas mediante el análisis de datos alternativos. En este sentido, la combinación de IA de agencia y automatización crea un ecosistema donde las decisiones críticas dejan de ser reactivas y se vuelven más rápidas, contextuales e impulsadas por datos en tiempo real.

En el contexto de las decisiones crediticias, por ejemplo, existen plataformas que han encontrado en los motores de decisión automatizados la herramienta perfecta para acelerar las evaluaciones, eliminando la dependencia de TI y ofreciendo a los clientes una experiencia más ágil y precisa. Esta evolución representa un gran avance: la tecnología deja de ser un mero facilitador y se convierte en protagonista en la toma de decisiones estratégicas.

Sin embargo, hay un punto crítico que merece especial atención por parte de los líderes tecnológicos. Si bien varios bancos están avanzando en la modernización de sus sistemas bancarios centrales, pocos integran estructuralmente la IA en estos sistemas centrales. Esta es una oportunidad perdida. Modernizar el core sin IA es como construir una autopista de vanguardia y seguir conduciendo vehículos antiguos: la infraestructura mejora, pero el potencial de ganancias operativas y de inteligencia permanece infrautilizado.

La pregunta inevitable es: ¿cuántas de estas iniciativas están incorporando realmente la IA de agencia en el corazón de las operaciones, permitiendo decisiones autónomas, la orquestación de procesos y ganancias reales de productividad?

En GFT consideramos que la respuesta reside en repensar la arquitectura tecnológica desde cero. La infraestructura en la nube no solo facilita los costos: permite el uso optimizado de la IA, generando flexibilidad, conectividad entre sistemas y un uso inteligente de los datos. En México, la adopción de servicios en la nube ya está generalizada entre las instituciones financieras: cerca del 68% de los bancos utilizan servicios en la nube para respaldar sus operaciones digitales, y las autoridades regulatorias favorecen la migración a entornos en la nube con directrices específicas para el sector financiero, lo que abre el camino para integraciones de IA más maduras. Esta sinergia entre la nube y la IA no es opcional; es estructural.

La modernización gradual del core bancario, combinada con soluciones inteligentes de IA, permite a las instituciones implementar transformaciones de forma sostenible y mínimamente disruptiva, evaluando el impacto y el retorno de la inversión (ROI) antes de escalar. Para el contexto mexicano, donde el 63% de los adultos aún no tiene cuenta, la IA para agencias representa más que eficiencia operativa: es una herramienta para la inclusión financiera. Alrededor del 60% de las fintechs latinoamericanas utilizan IA para personalizar productos y mejorar la experiencia del cliente. La diferencia competitiva radica en la velocidad y la capacidad de procesar grandes volúmenes de datos para extraer información relevante, algo poco práctico para equipos humanos que operan de forma aislada.

Sin embargo, el desafío cultural no puede subestimarse. Un informe con más de 100 ejecutivos de 17 países latinoamericanos reveló que el 28% de los líderes bancarios cita la cultura interna como el principal desafío para la adopción de nuevas tecnologías, por encima de la infraestructura tecnológica (23%) o el presupuesto (20%) (2). La transformación digital requiere superar primero la resistencia interna antes que los desafíos técnicos o financieros. Las organizaciones que crean entornos verdaderamente híbridos, donde los humanos y los agentes inteligentes colaboran simbióticamente, tienen una ventaja competitiva sostenible. El factor humano sigue siendo esencial en las relaciones financieras complejas, pero la IA asume tareas que implican el análisis de datos no estructurados, la detección de patrones y la toma de decisiones en tiempo real.

Para los directores ejecutivos y líderes tecnológicos en México, el movimiento es claro: la próxima generación de transformación digital no se trata de la adopción superficial de herramientas, sino de la reinvención fundamental del funcionamiento de las organizaciones. La IA de agencia y la automatización inteligente no son solo actualizaciones tecnológicas. Representan un cambio de paradigma en cómo el sector financiero puede operar con mayor eficiencia, seguridad y personalización. Si 2025 fue el año de la experimentación, 2026 será el año de la implementación a gran escala. Las instituciones que integren estas tecnologías de forma ética, segura y estructural, especialmente en el núcleo de sus operaciones, establecerán el estándar de competitividad para la próxima década.

El futuro no se trata de tener más tecnología. Se trata de tener tecnología más inteligente que funcione de forma autónoma para crear valor real.