
Por Will Ford, gerente general de Ford Racing
En solo unos días, el semáforo se apagará en Albert Park, Melbourne, y un monoplaza de Red Bull impulsado por Ford se lanzará a toda velocidad hacia la primera curva de un Gran Premio de Fórmula 1 por primera vez en la historia. Siento mariposas en el estómago. Me parece que todos estamos igual.
Durante los últimos tres años, hemos estado hablando de esto: nuestro regreso a la cima del automovilismo. Hemos compartido las noticias sobre nuestra alianza con Oracle Red Bull Racing y analizado los hitos técnicos de la unidad de potencia completamente nueva que estamos desarrollando en conjunto para la reglamentación de 2026.
Pero, como diría cualquier piloto, las palabras se terminan en cuanto se baja el visor.
Este no es solo un nuevo capítulo; es la continuación de la extraordinaria historia de Ford en la Fórmula 1. Incluso después de más de dos décadas de ausencia, Ford sigue siendo uno de los fabricantes de motores más exitosos que haya conocido este deporte. Hemos llevado hacia el campeonato a algunos de los nombres más grandes de la F1, incluidos Michael Schumacher, Graham Hill, Sir Jackie Stewart y Jim Clark, entre otros.
Nuestro lugar está en la F1. Es el momento de devolver al Óvalo Azul al escenario más grande del automovilismo, justo cuando este deporte alcanza niveles de popularidad global sin precedentes.
Red Bull Ford Powertrains es una auténtica colaboración técnica. Se trata de un esfuerzo de alto nivel entre Milton Keynes, en Inglaterra, y Dearborn, Michigan. Nuestros ingenieros han trabajado de la mano con algunas de las mentes más brillantes del sector para desarrollar una unidad de potencia que abraza el futuro de la electrificación y los combustibles sostenibles.
Pero ¿por qué debería importarte esto? Ya sea que trabajes en la línea de ensamble en Michigan o estés buscando un auto nuevo, importa porque Ford Racing es nuestro laboratorio definitivo.
Actualmente estamos en medio de nuestro año más intenso en competencias hasta la fecha, participando en 34 categorías distintas, desde el polvo del Rally Dakar hasta los óvalos peraltados de la NASCAR y el asfalto legendario de las 24 Horas de Le Mans en el WEC.
Lo que aprendemos en las carreras no se queda en la pista. El software que desarrollamos para gestionar la recuperación de energía en Melbourne y la aerodinámica que perfeccionamos para el monoplaza de F1, son los mismos pilares tecnológicos que podrían hacer que nuestros futuros vehículos, como la próxima generación de la familia Ford Raptor y Ford Mustang, sean más rápidos, eficientes y emocionantes para nuestros clientes.
Esta es una vía directa para la innovación. Para nosotros, ganar no es solo cruzar la meta en primer lugar. Es descubrir nuevas formas de hacer que nuestros productos sean aún mejores y más capaces para nuestros clientes. Eso es lo que la competencia representa para Ford.
Estamos orgullosos de lo lejos que hemos llegado y aún más optimistas sobre hacia dónde nos dirigimos. La espera acabó.
