Desde México, la conversación patrimonial cambió de tono, ya no se trata solo de “comprar en el extranjero”, sino de diversificar con lógica de inversión. La volatilidad, la búsqueda de preservación de capital en moneda fuerte y la preferencia por activos tangibles empujaron a más empresarios y familias a mirar fuera del país; España aparece con frecuencia por idioma, conectividad y profundidad de mercado. En ese contexto, el interés dejó de ser aspiracional y se volvió estratégico: la prioridad ya no es encontrar “la propiedad perfecta”, sino estructurar una compra que controle riesgos, reduzca fricciones y proteja la ejecución.
El comprador mexicano que hoy mira España ya no está “cazando metros cuadrados”. Está administrando incertidumbre. Y esa transformación tiene un trasfondo cultural y de mercado: “España dejó de ser solo ‘sol y playa’ para convertirse en un destino prime: hoy el comprador mexicano busca estilo de vida, sí, pero también reglas claras y ejecución”, afirma Felipe Ocampo Lizarralde, Director de Inversión de Dils Lucas Fox, firma inmobiliaria consultiva con base en España, especializada en clientes internacionales y residencial prime. Esa tendencia ya se ve en los números: las ventas a compradores mexicanos crecieron 133,33% de 2024 a 2025, de acuerdo con datos internos de Dils Lucas Fox. “En el lujo, la diferencia no está en la dirección: está en cerrar sin sorpresas. No gana quien encuentra primero; gana quien controla el proceso: jurídico, tiempos y costos.”
Las cifras explican por qué el proceso se profesionalizó. En el primer semestre de 2025, la compraventa de vivienda libre por parte de extranjeros en España creció 2% interanual, hasta 71,155 operaciones, y representó 19.3% del total. Pero el dato más revelador está en el diferencial de precio: en el agregado nacional, los extranjeros no residentes pagaron una media de 3.126 €/m², por encima de residentes y nacionales; pero esa foto cambia por completo en el lujo: en Madrid, el producto prime (especialmente reformado) supera los 10.000 €/m² y en el segmento ultra high-end puede moverse entre 10.000 y 18.000 €/m². En Barcelona, ejes prime como Passeig de Gràcia se sitúan de nuevo alrededor de 10.000 €/m². En la práctica, el no residente suele entrar con una prima implícita; la diferencia la marca la estructura: sin un proceso bien armado, el costo total sube y el riesgo se queda abierto.
El mercado, además, sigue siendo marcadamente internacional. En el primer trimestre de 2025, los compradores extranjeros representaron 14.1% del total de compras de vivienda y el precio medio de la vivienda se ubicó en 2,226 €/m², según el Colegio de Registradores. Para el inversionista mexicano, este contexto tiene una consecuencia directa: el activo se elige con criterio, pero se gana con ejecución. La capacidad de cerrar con certeza (documentación, calendarización, coordinación) compite al mismo nivel que el presupuesto.
A esa presión competitiva se suma un factor que pocos incorporaban en su análisis hace unos años: el entorno regulatorio y su velocidad de cambio. En 2025 entró en vigor la eliminación de los visados de residencia para inversores (con fecha efectiva el 3 de abril), lo que reconfiguró estrategias y reforzó una idea clave para nacionales de terceros países: la estructura no puede depender de supuestos estáticos. Se compra mejor cuando el proceso está diseñado para resistir cambios de contexto.
¿Dónde empieza una compra bien estructurada? No en el inmueble, sino en el objetivo. Segunda residencia, vida por temporadas, renta o portafolio no son etiquetas; son decisiones que definen zona, tipo de activo, horizonte, liquidez, endeudamiento y costos de operación. En esta etapa, el comprador sofisticado arma una matriz de riesgos simple: residencia fiscal y su impacto, origen de fondos y exigencias de cumplimiento, exposición cambiaria y plan de salida (si existe). A partir de ahí, el mercado se ordena: muchas propiedades “atractivas” quedan descartadas porque no encajan en la tesis.
Luego llega el bloque que más valor crea sin verse en la fotografía: la estructura antes del inmueble. Identificación fiscal, apertura bancaria, preparación documental y, si hay financiación, conversación temprana con el banco. Aquí la innovación importa cuando se traduce en ejecución: “la innovación solo vale si se vuelve ejecución y reduce fricción para clientes y equipos. Por eso lanzamos Premium Advisory: un acompañamiento end to end que integra lo legal y, cuando se requiere, la reestructuración financiera”, dice Ocampo Lizarralde. En un mercado competitivo, la diferencia no está en ver más opciones, sino en convertir una operación compleja en un proceso controlable.
Con la base operativa lista, la due diligence funciona como seguro contra costos invisibles. No es solo titularidad o cargas: es validar que el activo puede usarse y operarse como el comprador planea. Situación registral, posibles limitaciones, gastos recurrentes, reglas de comunidad y el mapa real de costos que empieza después de la firma. En mercados prime, donde el no residente ya paga prima, la due diligence no es burocracia; es comprar certeza.
La negociación, por su parte, dejó de centrarse únicamente en el precio. Hoy el verdadero valor está en condiciones que protegen la ejecución: plazos realistas, cláusulas claras, ventanas de revisión, coordinación de firma y mecanismos formales para operar con seguridad cuando el comprador no está físicamente. El objetivo es que el contrato refleje la realidad operativa del comprador internacional y no lo obligue a correr detrás del proceso.
Al final, comprar en España desde México no es difícil por falta de opciones; es exigente por exceso de variables. La pregunta que separa una compra patrimonial de un problema caro es directa: ¿estás comprando una propiedad o estás comprando control? En 2025, el comprador internacional más sólido elige lo segundo. Y cuando el proceso está diseñado para gestionar riesgo, el inmueble deja de ser el inicio de la historia y se convierte en su consecuencia lógica.


