
Por Adrián Carabias, CEO y Fundador de Zatlas
En el mercado hotelero las reservas impulsan el flujo operativo, pero su éxito se logra cuando los recursos llegan a la cuenta bancaria del hotel. Al contar con altos volúmenes de transacciones, especialmente a través de canales digitales, los establecimientos enfrentan una dinámica donde los pagos no siempre se materializan, afectando la estabilidad financiera y la capacidad para invertir en mejoras.
Los no-shows de huéspedes, cancelaciones, rechazos y devoluciones generan impactos directos. En reservas de tipo «pago en hotel», que representan entre 40 y 60% del total de reservas, el cliente no adelanta nada, abriendo la posibilidad a cancelaciones en más de 40% de los casos. En esta situación, los hoteles cuentan con información la cual es difícil de comprobar y acceder, por lo que deben hacer un largo proceso manual de conciliación entre datos bancarios y reservación que, de hecho, 31% de los hoteles indican que se trata de un problema que está frenando activamente su crecimiento, de acuerdo con el estudio “Five Best Practices to Unlock the Hidden Potential of Payments for Hotel Chains” de Edgar, Dunn & Co.
Por otro lado, en el caso de las reservaciones prepagadas en donde los huéspedes pagan a los portales digitales, el reto para los hoteles está en recolectar el dinero de las tarjetas virtuales generadas en las OTA’s, pues cuentan con un tiempo límite para realizar esta acción, y usualmente, se trata de un proceso complejo.
Asimismo, de acuerdo a una entrevista realizada a la mayoría de los managers y gerentes de hoteles dentro del estudio “Five Best Practices to Unlock the Hidden Potential of Payments for Hotel Chains”, estos indicaron que el fraude, los contracargos y la reconciliación es uno de los principales retos persistentes a lo largo de los años y continúan siendo desafíos urgentes, de hecho, 68% de los ejecutivos resaltan los pagos fraudulentos y la gestión de contracargos como su principal dificultad.
Muchos hoteles aún dependen de prácticas obsoletas, como aceptar formularios de autorización de tarjetas de crédito por correo electrónico, lo que implica un registro y almacenamiento manual de información que incrementa significativamente el riesgo de fraude y los contracargos asociados.
Redefiniendo la rentabilidad hotelera
Ante este panorama, la industria hotelera necesita adoptar soluciones con las que puedan minimizar estas pérdidas, asegurando que los recursos fluyan de manera eficiente hacia las cuentas bancarias, mientras empoderan a sus gerentes para optimizar sus operaciones diarias y dedicar más tiempo a la atención del huésped, en lugar de procesos manuales complejos.
Las tecnologías que automatizan la gestión y conciliación de pagos benefician a los hoteles con la eliminación de fraudes, la garantía del cobro de penalidades por cancelación o no-shows y la materialización total del ingreso íntegro de cada reserva en la cuenta del banco del hotel, además de beneficiar con una visibilidad y control completo sobre los procesos de pago y cobro por cada reservación.
Estas soluciones logran resolver estos retos a través de tecnología que valida la información de las tarjetas, realiza conciliaciones inteligentes y ejecuta cobros inmediatos. Así, los establecimientos hoteleros mantienen el acceso a los fondos de cada reserva, incluso ante información incorrecta, cambios o vencimiento de las tarjetas virtuales. Esto no solo les permite acelerar el check-in con pagos pre confirmados, sino que también cuentan con alertas para minimizar el impacto de información bancaria no válida sin esfuerzo manual, permitiendo cancelaciones tempranas y la reventa de habitaciones para minimizar fugas económicas. Gracias a que se cuenta con toda la información real de las tarjetas, los hoteles obtienen beneficios como la facilidad de realizar cobros automáticos de penalizaciones por cancelaciones o no-shows, según las políticas de cada reserva.
Adicionalmente, los hoteles se pueden ver beneficiados de contar con la información completa sobre cada reserva y pago, lo que permite gestionar eficientemente las quejas, contracargos o reclamaciones de forma automática, además de simplificar el manejo de tarjetas virtuales de OTAs, evitando la acumulación de fondos no recuperados, gracias a procesos automáticos que evitan las fallas manuales y facilitan la conciliación de recursos.
Al priorizar la protección de ingresos, estas herramientas de inteligencia financiera eliminan fricciones mediante la consolidación de fuentes de ingresos de forma unificada, con acceso a datos en tiempo real e integraciones con sistemas PMS, con lo cual, se evita la pérdida de recursos y, en consecuencia, mejora la experiencia del huésped,

