El Impacto del Nuevo Impuesto Verde en la CDMX: 

Catalizador de la transición energética en el sector industrial

La Ciudad de México, está a punto de transformarse significativamente gracias a la innovadora propuesta de la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, quien implementará este año un nuevo impuesto verde en la capital, dirigido a empresas cuyas emisiones de CO₂ superen una tonelada mensual. Este paso audaz busca no solo generar recursos significativos, estimados en 60 millones de pesos anuales, sino también incentivar una reforma estructural hacia prácticas industriales más limpias y sostenibles, transformando la gestión energética en la industria mexicana.

La iniciativa, que impactará a unas 6,000 empresas, es una respuesta proactiva a la crítica situación ambiental que enfrenta la capital. Según estudios del INECC, la Ciudad de México es responsable de una considerable parte de las emisiones nacionales de CO₂, siendo el sector transporte e industrial responsables del 40% de la contaminación del aire. En este panorama, el nuevo impuesto emerge como un llamado urgente a la acción. Los recursos recaudados se asignarán a proyectos de movilidad sustentable (45%), basura cero (30%), gestión del agua (15%) y protección animal (10%), subrayando así el amplio compromiso del gobierno de la CDMX por mejorar la calidad de vida urbana y fomentar la innovación y eficiencia energética en el país.

Sin embargo, la implementación del impuesto no está exenta de desafíos. Para muchas empresas, este nuevo gravamen representa una carga financiera inicial que podría poner a prueba su capacidad de adaptación. La transición hacia tecnologías limpias exigirá una planificación meticulosa para evitar interrupciones en la producción y garantizar una operación continua.

En este contexto, la adopción de alternativas como la generación distribuida, respaldada por soluciones de almacenamiento energético, como las de Quartux, se presenta como una estrategia importante para no solo para mitigar estos costos, sino también para ofrecer una ventaja competitiva significativa. Las soluciones de almacenamiento energético con baterías de ion de litio permiten a las empresas reducir sus gastos energéticos al optimizar su consumo durante las horas pico, logrando recortes de costos en sus recibos de luz de hasta un 40%.

“Hoy en día las inversiones en tecnologías energéticas, como el almacenamiento energético (BESS) se presentan como una necesidad estratégica más que una mera obligación regulatoria. Sin duda, este impuesto es un parteaguas y transformará de manera acelerada la manera en que las empresas manejan y optimizan su consumo energético», destacó Alejandro Fajer, director de operaciones de Quartux.

Ante este panorama y alineado a los objetivos del Gobierno de la Ciudad de México de fomentar un sector industrial más limpio, Quartux lanzó recientemente junto con Bono2 la iniciativa de “Industria Sustentable 2025”, que busca destinar más de 100 millones de dólares para ayudar a al menos 50 empresas a reducir su huella de carbono a través de la tecnología de almacenamiento energético. Ya que las colaboraciones entre el sector privado y el gobierno no solo son vitales para cumplir con las exigencias ambientales actuales, sino que también son esencial para garantizar un futuro operativo más sustentable.

Asimismo, comprometido con los objetivos del Gobierno de la Ciudad de México de fomentar un sector industrial más limpio, Quartux, en colaboración con Bono2 ha lanzado recientemente la iniciativa “Industria Sustentable 2025”, que busca destinar más de 100 millones de dólares de un fondo de inversión para ayudar a al menos 50 empresas mexicanas en la reducción de su huella de carbono a través de la tecnología de almacenamiento energético. Estas colaboraciones entre el sector privado y el gobierno son vitales no solo para cumplir con las exigencias ambientales actuales, sino también para garantizar un futuro operativo más sustentable.

El nuevo impuesto verde, por lo tanto, podría convertirse en el catalizador que los diferentes sectores industriales necesitan para adoptar un enfoque más sostenible. Las empresas que abracen estas prácticas y tecnologías no solo estarán en conformidad con las nuevas normativas, sino que también jugarán un papel fundamental en ayudar a la Ciudad de México a afrontar con éxito los desafíos ambientales de esta década. En un camino hacia la sostenibilidad, la colaboración y la innovación se presentan como claves para un futuro más limpio y eficiente.