LatAm: Evolución Reciente del Ecosistema Móvil


    Ernesto Piedras
El ecosistema competitivo del mercado de telecomunicaciones móviles en la región de Latinoamérica en su conjunto y sus diferentes subregiones (Centro, Caribe, Andes y Cono Sur) continúa en
reconfiguración. Los nuevos términos competitivos surgen de la
incursión de nuevos jugadores y rebalanceo del mercado, a partir de la concentración y fusión de actores ya establecidos. 

Al respecto, a partir de la venta de las operaciones de Nextel en varios países de la subregión de Sudamérica, continúa esa evolución
estructural y de la dinámica competitiva. 

Subregión Andina y Cono Sur

En Perú (2013), Entel tomó el control de Nextel, inyectando dinamismo en el mercado móvil con estrategias competitivas que le han valido
alcanzar una participación en líneas de 18.6% al 2T-2019, partiendo
desde un nivel de 5.3%.

En el caso de Chile, la adquisición de Nextel (2015) por el fondo de
inversiones ‘Novator’ derivó en la creación de WOM, que se caracteriza
por ofertas comerciales agresivas en canastas de servicios y precios
atractivos al consumidor. Su huella de mercado ha crecido tan
significativamente que hoy es el cuarto operador, con una
participación que alcanza 17.6%.

Caso similar es Argentina que, con la adquisición de Nextel por Grupo Clarín en 2016 y la posterior fusión con Telecom Argentina en 2018, se
fortaleció la competitividad de la oferta de este grupo económico.

Estas adquisiciones, fusiones y concentraciones evidencian ganancias competitivas que pueden emanar de acciones estratégicas traducidas en una mejor oferta y calidad en los servicios móviles. 

Subregión de Centroamérica

En esta subregión, una nueva estructura competitiva se gestó a partir del anuncio al inicio de 2019 del retiro de Telefónica Movistar, tras la concreción de acuerdos de venta de sus operaciones a sus competidores regionales, Millicom y América Móvil, en los cinco países en los que
contaba con presencia.

Millicom logró un acuerdo por la compra de las operaciones de
Telefónica en Costa Rica, Nicaragua y Panamá, mientras que América Móvil concentraría las filiales de Guatemala y el Salvador, por lo que
consolidaría su posición de ventaja en estos mercados.
 
La salida de Telefónica de Centroamérica tendrá efectos dispares: por un lado, en aquellos países donde la venta de las empresas de
Telefónica representaría una simple sustitución de operador, como es
el caso de Millicom en Costa Rica, Nicaragua y Panamá, posiblemente
tenga lugar una mayor dinámica competitiva.

La participación de mercado móvil que alcanzará el operador en
Costa Rica será de 26.6%, detrás de la empresa estatal Kölbi del
Instituto Costarricense de Electricidad (ICE). En Nicaragua, Tigo
competirá frontalmente con América Móvil (AMX, Claro). Mientras que en Panamá, su ubicará como líder del mercado, con 39.2% del total de
líneas, prácticamente al mismo nivel que el segundo competidor Cable & Wireless (30.4%).

No obstante, las adquisiciones por parte de AMX en Guatemala y El
Salvador darían lugar a un aumento en los niveles de concentración
del mercado, medida a través del Índice de Herfindahl-Hirschman
(IHH) en líneas, ascenderá a 5,026 y 4,068 puntos, respectivamente,
tomando distancia de sus niveles previos de 3,935 y 2,752 puntos. 

Ello, al consolidar la operación dos jugadores ya establecidos, lo que puede implicar retrocesos en la dinámica competitiva en el segmento
móvil, con potenciales perjuicios al usuario final.

Un escenario de reconfiguración competitiva también se suscitará en
Brasil, país en el que AMX recién consiguió la autorización definitiva
de las autoridades para hacerse de los activos de Nextel. A partir de
esta transacción, su subsidiaria Claro se convertirá en el segundo
operador con mayor huella de mercado, al alcanzar una participación de 26.0%, escasamente 1.4 puntos porcentuales superior.

Si bien en varios de estos países y subregiones se reducirá el número
de jugadores en el mercado, en algunos casos estas concentraciones
tienen el potencial de dar lugar a una dinámica competitiva para
detonar el desarrollo del mercado y la provisión de mejores servicios
de valor agregado, así como para acelerar la llegada de la quinta
generación (5G).

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